La ciudad de Coria es un lugar lleno de historia y tradición. Sus calles empedradas, sus iglesias centenarias y sus monumentos históricos son testigos mudos de los siglos que han pasado por esta tierra. Pero lo que hace especial a Coria no son solamente sus monumentos, sino también su gente y su cultura.
Cada rincón de Coria está impregnado de sentimiento y pasión. Desde la alegría y la fiesta de sus ferias y fiestas, hasta la tristeza y el dolor de las historias y leyendas que han marcado su historia. Y es que en Coria, la emoción y el sentimiento están presentes en cada gesto, en cada mirada y en cada palabra.
Pasear por sus calles es como viajar en el tiempo y en el espacio, sumergirse en una atmósfera de nostalgia y melancolía que nos transporta a épocas pasadas. Pero también es descubrir una ciudad llena de vida y de color, de alegría y de esperanza. Es encontrarse con una tierra que ha sabido mantener sus raíces y su identidad, a pesar de los avatares del tiempo y de la historia.
Coria es un lugar donde el sentimiento y la emoción se viven con intensidad, donde cada día es una nueva oportunidad para descubrir algo nuevo y para sentir algo profundo. Es un lugar que te atrapa y te enamora, que te hace sentir vivo y que te hace soñar con lo imposible. Es, en definitiva, un lugar que te deja huella en el corazón.
Las leyendas son una excelente forma de conocer la historia y el folclore de una ciudad. Las leyendas tienen la capacidad de evocar emociones muy variadas en los lectores. Por un lado, pueden generar miedo y terror al imaginar la presencia de espíritus o fantasmas en lugares cercanos a ellos. Por otro lado, pueden evocar curiosidad e intriga al relatar historias misteriosas y desconocidas que sucedieron en lugares reales.
En el caso de las leyendas de Coria, estas pueden generar una sensación de nostalgia y curiosidad por conocer más sobre la historia y los orígenes de la ciudad. Las leyendas también pueden despertar el interés por descubrir lugares mágicos y misteriosos que se encuentran en la propia ciudad.
Además, las leyendas pueden ser una forma de conectar con la cultura y las tradiciones de la zona, y de sentirse parte de una comunidad que comparte historias y creencias similares. Pueden generar un sentido de identidad y pertenencia a la ciudad y la región.
En resumen, las leyendas de Coria pueden evocar emociones variadas en los lectores, desde miedo hasta curiosidad e intriga. Además, pueden ser una forma de conectar con la cultura y las tradiciones de la zona y sentirse parte de una comunidad. Aquí te presento alguna de ellas
La leyenda de la Catedral de Coria: La leyenda más famosa asociada a la catedral de Coria es la leyenda de la campana de oro. Según la leyenda, durante la construcción de la catedral, los trabajadores descubrieron una gran campana de oro en el subsuelo. La campana estaba grabada con inscripciones en árabe que indicaban que era un regalo del califa de Córdoba al emir de Badajoz.
Los trabajadores decidieron llevar la campana a la catedral, pero cuando la estaban trasladando, la campana cayó al suelo y se partió en dos. Los trabajadores intentaron repararla, pero la campana seguía sonando de forma irregular y desafinada. Los canónigos de la catedral creyeron que la campana estaba maldita y decidieron sellarla en una cripta debajo de la catedral.
Desde entonces, se dice que la campana de oro sigue sonando de forma irregular en la cripta de la catedral, y que su sonido es un presagio de desgracias y malos augurios. Se dice que durante la Guerra de la Independencia, cuando las tropas francesas invadieron Coria, la campana sonó de forma espeluznante, presagiando la destrucción y la muerte que se avecinaban.


La leyenda de la Torre del Homenaje: La Torre del Homenaje es una de las principales atracciones turísticas de la ciudad de Coria, en la provincia de Cáceres, España. Según la leyenda, esta torre fue construida por el rey Alfonso VIII en el siglo XII como parte de una fortificación para proteger la ciudad de los ataques de los musulmanes.
Cuenta la leyenda que, durante la construcción de la torre, los trabajadores encontraron una losa de piedra con una extraña inscripción. A pesar de que nadie podía leer la inscripción, el rey Alfonso VIII ordenó que se colocara en la parte superior de la torre como símbolo de poder y protección.
Años después, durante una época de guerra, los habitantes de Coria se refugiaron en la Torre del Homenaje para escapar de los invasores. Fue entonces cuando se descubrió que la inscripción de la losa tenía un poder mágico, ya que al leerla en voz alta se abrió una puerta secreta en la torre que llevaba a un túnel subterráneo que conectaba la torre con la catedral de Coria.
Gracias a este túnel secreto, los habitantes de Coria pudieron escapar de la ciudad y refugiarse en la catedral, donde se mantuvieron a salvo hasta que los invasores abandonaron la ciudad.
Desde entonces, la Torre del Homenaje ha sido considerada un símbolo de protección y fortaleza para los habitantes de Coria, y la inscripción de la losa sigue siendo un misterio para todos aquellos que la han visto.


La leyenda de la Puerta del Sol: La Puerta del Sol es un monumento emblemático ubicado en la ciudad de Coria, en la provincia de Cáceres, España. La leyenda cuenta que la puerta fue construida por los musulmanes durante su dominio en la península ibérica, y que en ella se escondía un gran tesoro.
Se dice que una noche, un hombre llamado Pedro Calderón soñó con la Puerta del Sol y sintió una fuerte atracción hacia ella. Decidió ir en busca del tesoro escondido y, tras varios días de búsqueda, finalmente encontró una pequeña puerta secreta en la base de la torre.
Al entrar, se encontró con una sala repleta de oro y joyas, pero en el centro de la habitación había una gran piedra preciosa que brillaba intensamente. Pedro intentó tomarla, pero de repente la puerta se cerró detrás de él y quedó atrapado dentro.
Al día siguiente, la gente de Coria encontró la puerta cerrada y escucharon los gritos de Pedro desde el interior. Intentaron abrirla, pero fue imposible. Durante varios días, se escucharon los gritos y gemidos de Pedro, pero finalmente todo quedó en silencio.
Desde entonces, la Puerta del Sol ha sido objeto de numerosas leyendas y mitos, y muchos han tratado de encontrar el tesoro escondido en su interior, pero ninguno ha logrado descubrirlo.


La leyenda de la campana de la iglesia de Santiago: Cuenta la historia que en la época medieval, la iglesia de Santiago de Coria durante la época de la construcción de la torre de la iglesia, los obreros descubrieron una campana de gran tamaño en los cimientos.
Al parecer, los trabajadores intentaron sacar la campana, pero fue imposible moverla, por lo que se decidió dejarla allí y construir la torre encima de ella. Sin embargo, a partir de ese momento, la campana comenzó a sonar misteriosamente por la noche, sin que nadie la tocara.
La gente del pueblo empezó a atribuir este hecho a la intervención divina, por lo que la campana comenzó a ser considerada como un objeto sagrado. Con el tiempo, la campana fue aceptada como la voz del propio Santiago Apóstol, patrón del pueblo, y se convirtió en objeto de veneración para los fieles.


La leyenda de la puerta de la Luna: En la Plaza Mayor de Coria, existe una puerta llamada "Puerta de la Luna", que según la leyenda, fue construida por los árabes durante su estancia en la ciudad. Se dice que esta puerta tiene un gran poder mágico y que quien la toca con sus manos, puede curar enfermedades y tener buena suerte.
cuenta que durante la época medieval, un joven cristiano se enamoró de una bella joven musulmana que vivía en la ciudad. A pesar de las diferencias religiosas, la pareja se juró amor eterno y se prometió reunirse cada noche en secreto en la torre de la muralla que daba a la luna.
Para poder cumplir con su cita amorosa, el joven cristiano construyó una puerta secreta en la muralla que conducía directamente a la torre, donde esperaba a su amada cada noche bajo la luz de la luna. A medida que pasaban los días, la relación entre los dos jóvenes se hizo cada vez más fuerte y se convirtieron en la envidia de todo el pueblo.
Pero un día, la pareja fue descubierta por las autoridades locales y condenados a muerte por su amor prohibido. Antes de su ejecución, los dos jóvenes se despidieron por última vez en la torre de la muralla y se prometieron que su amor duraría para siempre.
Después de su muerte, se dice que la torre se iluminó con una luz mágica durante las noches de luna llena, y que la puerta secreta que había construido el joven cristiano quedó sellada para siempre. Desde entonces, la torre se ha conocido como la "Puerta de la Luna" y se ha convertido en un símbolo del amor eterno y la pasión en Coria, Cáceres.

La leyenda del "Hombre del tambor": cuenta la historia de un músico ambulante que vivió en el siglo XIX. Según la leyenda, el hombre del tambor era un músico callejero que solía recorrer los pueblos de la región tocando su tambor y cantando sus canciones.
Se dice que era un hombre muy talentoso y que su música tenía el poder de alegrar el corazón de las personas más tristes. Además, se rumoreaba que tenía un don especial para curar a los enfermos con su música.
Un día, el Hombre del Tambor llegó a la ciudad de Coria y comenzó a tocar en las calles. La gente quedó impresionada con su música y su carisma, y pronto se convirtió en una figura muy popular en la ciudad.
Sin embargo, un día el Hombre del Tambor enfermó gravemente. Los médicos no podían curarlo y la gente de Coria comenzó a preocuparse. Entonces, alguien sugirió que tal vez la música podría curarlo a él también.
Así que la gente de Coria organizó una gran fiesta en honor al Hombre del Tambor y lo rodearon con todos sus tambores e instrumentos musicales. Juntos, tocaron y cantaron durante horas, y milagrosamente, la enfermedad del Hombre del Tambor desapareció.
Desde entonces, el Hombre del Tambor de Coria se convirtió en una leyenda y su historia se transmitió de generación en generación. La gente todavía habla de él como un héroe local y muchos músicos de la región dicen que se sienten inspirados por su historia y su música.

La leyenda de la Virgen de Argeme: Cuenta la historia que durante la Reconquista, la Virgen de Argeme apareció en el campo de batalla y ayudó a los cristianos a ganar la batalla contra los musulmanes. Desde entonces, se construyó una ermita en su honor y cada año se celebra una romería en la que la Virgen es llevada en procesión hasta su ermita. En Marchagaz, fue custodiada durante la Guerra de la Independencia, concretamente entre los años 1809 y 1812, la imagen de la Virgen de Argeme, patrona de Coria, para evitar su profanación por parte del ejército francés.
Cuando llegaban noticias de que los franceses merodeaban por la zona, un fraile del convento, fray José de Coria y Ponce, tomaba la pequeña talla sobre sus hombros y ascendía por la ladera hasta alcanzar la más que recóndita Cueva del Misterio, donde la ocultaba.
Sólo él conocía la existencia de esta cueva y del tesoro que albergaba.
Parece ser que unos lobos hacían guardia en la puerta de la gruta cuando la imagen se quedaba sola y que fueron estos mismos lobos los que guiaron desde el convento hasta la cueva aquellos que acudieron a buscarla. Una vez amainado el peligro la imagen se devolvió a su ermita en Coria.


La leyenda del Bobo de Coria: Cuando el Duque de Alba y Marqués de Coria descubrió Las Batuecas y Las Hurdes, comenzó a preocuparse por aquellos hombres que el dramaturgo Lope de Vega había descrito como descendientes de los godos. En la parte norte, más montañosa e inaccesible encontró algunas personas con deformidades, personas de escaso talento pero con una simpatía y gracia por encima de lo normal, eran auténticos cretinos, personas dotadas de escasa inteligencia. Concretamente en Calabazas, una alquería perteneciente a Caminomorisco descubrió a un enano, bizco y un tanto deforme que presumía de ser el gracioso de la comarca, era Juan Martín Martín.
Por aquellos entonces era costumbre y daba cierto caché a los grandes señores tener en sus palacios bufones que amenizaran las veladas. Frente al la seriedad y el protocolo de la nobleza ellos ponían el contrapunto de humor usando para ello la burla y el sarcasmo. Estas personas eran tratadas como auténticos animales, se les pagaban con el alojamiento, vestido y en ocasiones con restos de comida.
Así, el Duque de Alba se interesó por él y se lo llevó hasta su palacio en Coria. Este gracioso hurdano, bautizado con el nombre de su pueblo natal: Juan "Calabacillas", pronto se hizo famoso en la mansión ducal y hasta en la ciudad de Coria por sus actuaciones humorísticas. Conociéndose posteriormente en la ciudad cauriense como “El Bobo de Coria”
Pero la fama de Calabacillas fue tal, que llegó hasta la misma Corte de Felipe IV y el Rey se encaprichó de tal forma del bufón, que el Duque no tuvo más remedio que regalárselo al Monarca. Calabacillas coincidió en la Corte con Velázquez, Lope de Vega, Quevedo, Góngora entre otros. Hasta 1631 estuvo al servicio del cardenal-infante don Fernando de Austria, pasando a partir de 1632 al servicio del Rey. Fue un privilegiado respecto al resto de los bufones de la corte, cuentan que "El Bobo de Coria" tenía sueldo, una mula para moverse, estaba autorizado para dar órdenes al resto de los enanos y bufones y para andar libremente por palacio.
"El Bobo de Coria", lejos de ser un cretino de cierto retraso mental, debió ser una persona astuta, muy inteligente, que se valió de su apariencia para poder conseguir privilegios en palacio y así poder labrarse una vida mejor. Juan Calabacillas quedó retratado en unos de los lienzos de Velázquez y en la puerta Poniente de la Catedral de Coria, una estatua decorativa en granito sobre una pilastra de la balaustrada se sigue llamando "El Bobo".

La leyenda del amor imposible: Cuenta la historia de dos jóvenes que se enamoraron profundamente en la ciudad de Coria. Él era un humilde pastor y ella era la hija de un rico comerciante. A pesar de las diferencias sociales, su amor era puro y sincero. Sin embargo, el padre de la joven se opuso rotundamente a la relación y la obligó a casarse con un hombre adinerado. El pastor, desolado por la pérdida de su amada, decidió retirarse a una cueva en las afueras de la ciudad y allí vivió en soledad hasta el final de sus días. Se dice que su espíritu aún vaga por la cueva en busca de su amada perdida.
Esta leyenda de amor imposible transmite una gran carga sentimental y dolor, mostrando el poder del amor y la resistencia humana frente a las adversidades sociales y las diferencias de clase.

La leyenda del Cristo de la Salud: es una historia que se cuenta en Coria, que en la Edad Media, una epidemia de peste se propagó por toda la región de Coria, causando la muerte de muchas personas. Los habitantes de la ciudad estaban desesperados y no sabían qué hacer para detener la enfermedad.
Un día, un pastor de la zona llamado Pedro Moreno, estaba pastoreando su rebaño cuando se encontró con una imagen de Cristo crucificado en un montículo cerca del río Alagón. La imagen estaba ligeramente enterrada en el suelo, y el pastor la sacó y la llevó a la ciudad, donde la gente la veneró como una reliquia sagrada.
Poco después de que la imagen llegara a la ciudad, la epidemia comenzó a desaparecer, y la gente comenzó a atribuir su curación al "Crito de la Salud", como comenzaron a llamar a la imagen. Desde entonces, la imagen ha sido considerada como una reliquia milagrosa y se ha convertido en una de las principales atracciones turísticas de Coria.
La imagen del "Cristo de la Salud" se conserva en la Iglesia de Santiago de Coria, y cada año, el 14 de septiembre, se celebra una procesión en su honor. La leyenda del "Cristo de la Salud" es una parte importante de la historia y la cultura de Coria y ha sido transmitida de generación en generación a lo largo de los años.

La leyenda de la Sabana Santa: Por todos es conocida la Sábana Santa de Turín, una autentica reliquia eclesiástica de la que cuentan fue la tela que cubrió el cuerpo amortajado de Jesús de Nazaret, pero existen otras reliquias repartidas por todo el mundo y que son menos conocidasTurín, una autentica reliquia eclesiástica de la que cuentan fue la tela que cubrió el cuerpo amortajado de Jesús de Nazaret, Pocos extremeños conocen que el mantel sobre el que se celebró la Última Cena de Jesucristo podría hallarse en la Catedral de Coria. Esta reliquia ha pasado siempre desapercibida en Extremadura.
El Sagrado Mantel es un auténtico tesoro de museo, una de las grandes reliquias de la cristiandad, única en todo el mundo, es una pieza muy preciada de la que la tradición cuenta que fue el mantel usado en la Última Cena de Jesucristo con los Doce Apóstoles.
Se trata, de una pieza de lino puro de 4,42 metros de largo y 92 centímetros de ancho, blanca por un lado y con sencillos adornos en azul por el otro, actualmente presenta algunas roturas y desgarros.
Se descubrió, entre los años 1370 y 1403, en un arca hallada bajo el suelo del presbiterio de la Catedral de Coria durante unas obras de remodelación en el templo.
Se sabe que el mantel se encuentra en la Catedral desde, al menos, el siglo XV. Una bula papal firmada por Benedicto XIII y fechada en 1404 ya habla de que la reliquia apareció escondida en un arca en la Catedral de Coria.
No se conoce con certeza si pudo haber llegado a Coria antes de la conquista musulmana o después de la reconquista cristiana en 1142. Sea cual fuere su procedencia inicial, lo que parece cierto es que acabó en manos de Los Templarios, que por entonces se hallaban asentados en el castillo de Alconétar. Al ser disuelta la orden, el mantel pasó a manos de la Iglesia que lo escondió en la catedral de Coria. Su carácter antiguo y oriental fue confirmado en 1962, el examen certificó que el mantel era de lino puro y de fabricación arábiga, fechándolo en el siglo I de nuestra era. Se determinó que el estilo del tejido era propio de la Palestina del tiempo de Jesucristo. A pesar de todo, resulta muy difícil afirmar con rotundidad que Coria albergue el auténtico Mantel de la Sagrada Cena de Jesucristo. El misterio continuará por los siglos de los siglos encerrado en una urna de plata en el Museo de la Catedral de Coria. Sin embargo y aunque no fuera el original, parece indudable que estamos ante una auténtica joya de valor incalculable.

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